viernes, mayo 10

..Escupitajo de sentimientos procesados a lo largo de siete (ocho) meses y 23 días

Qué loco cuando la persona que amás, la que más te importa en el mundo te decepciona zarpado. Te ve desmoronarte y te expulsa de su vida. Te hace sentir culpable por reclamar algo tan sano, natural e instintivo como el amor, cuando a cambio de eso estás ofreciendo nada más y nada menos que lo mismo. Cuando se ataja de tus ofensivas porque sabe que son reales, porque quiere reflejarlas en vos para sentirse menos culpable. Qué decepción que alguien pueda robarte la alegría y destruirte la autoestima a su mínimo exponentecuando se suponía que lo único que los unía era el amor. Y qué decepcionante arrepentirte de todo después de que pasó el tiempo y lo pudiste procesar. No me reconozco en la persona que te ama y que te amaba, porque no me gusta pensarme autodestructiva, esa no es mi esencia, eso es lo que soy cuando no soy yo. Y hoy, hoy sí soy yo, hoy me elijo y me amo a mí más que a vos, me amo lejos de vos y fuera de tu vida, ahí encuentro la alegría todos los días.

lunes, febrero 25

Gusto de vos, gustando de mí

Me gusta de vos que nunca sé qué pensás. Me gusta de vos que sabés siempre lo que pienso yo, y cuando no sabés, y me preguntás, no te puedo mentir, porque aunque no sepas qué pienso, sabés que no pienso lo que digo. Me gusta que me conocés más de lo que creí en todos estos años. Mucho, mucho más de lo que creí. Me gusta que cuando algo me cae mal y no lo digo por educación, vos lo leés en mis ojos, ya sabés que me hierve la sangre, sabés que tengo ganas de golpear a alguien, simplemente lo sabés. Me gusta que cuando me enojo entiendas la razón y no te pongas a la defensiva, así podemos hablar bien y no pelear, y alguno de los dos se anima a ceder. Me gusta que seas un poco ingenuo a veces, y que te guste cuando me toca a mí ser un poco ingenua. Me gusta que aunque nunca jamás soy cien por ciento transparente con vos, siempre captás mi esencia y el porcentaje de opacidad se hace totalmente irrelevante. Me gusta que creo que los dos sabemos que sin esa zona opaca esto así, como es hoy, no podría estar funcionando. Me gustas vos y me gusta la opacidad, porque te quiero sin la necesidad de sentir emociones románticas hacia vos. Y se verá cómo me seguís gustando aún cuando te hayas ido, muy lejos, por mucho tiempo. Y lo que más me gusta de todo es que cuando vuelvas, y cuando yo vuelva, todo esto va a volver a suceder, indeterminadamente, hasta que nuestras zonas opacas se vuelvan transparentes para otras personas y vivamos inmersos en el amor y en los brazos de ellos.

martes, diciembre 11

Donde está

la contención de los días de impotencia y lágrimas saladas, esos días en los que las esperanzas de salvarse son casi nulas y lo único que quiero es tenerte a mi lado y lo único que siento es cómo cada día que pasa estás más ausente.
Y una y otra vez vuelven a mí los malos momentos y las reacciones que no tuve, la maldita complacencia que te di, solamente por el miedo a perderte... qué ilusa! qué ingenua! Como si no supiera ya, como funcionan las cosas... y ahora qué? Tengo que resignarme a no saber qué te pasa por la cabeza y por el corazón, cuando en realidad sí lo sé, y pedir porque encuentres claridad y puedas ver que detrás de las barreras auto impuestas hay algo mucho mejor todos los días no me está alcanzando.
Y rendirme no es la solución, y arrastrarme mucho menos, entonces qué mierda hacer cuando el corazón y la mente no están de acuerdo?! Cuando vos y yo tenemos que estar juntos y nos separamos cada día más con miedo, orgullo, desconfianza... qué mierda hacer?!?!?! Cuando ya nadie quiere escucharme llorar ni entenderme o compadecerme, ya nadie me apoya y mucho menos vos... y yo acá me consumo en impotencia por el anhelo de tu amor.

jueves, diciembre 6

Un solo sol, de día y de noche

Miro alrededor y veo gente girando, girando, girando, estrellando, fragmentándose en miles de partes que siguen girando, girando y girando, como en un caleidoscopio. Y me pregunto por el sol que ilumina esos triángulos hexagonales y hace visibles y brillantes a esos fragmentos de gente estrellada.
Y lo siento adentro mío, yo también quiero girar, girar y girar y estrellarme y fragmentarme en miles de partes... contra el sol, a ver si el sol se fragmenta en tantas partes de felicidad... porque ahora giro y giro y giro y cada vez que alguien está cerca de chocarme empiezo a girar en la dirección contraria, porque yo quiero chocar contra el sol, que es uno solo y nadie más que veo me da ganas de chocar contra él. Nadie más que veo me hace cambiar de opinión, porque el sol el uno solo y es perfecto.

viernes, noviembre 16

Explicaciones, como decir te quiero

Como dueña de un corazón herido, como dueña de una mente suspicaz... y de repente me encuentro, frente a vos, que acabás de escaparte de mí, como si hubieras estado ahí todo el tiempo... sabiendo cómo me siento, sabiendo lo que estoy pensando.
Y volvés, como una noche de verano en la que Manuel me dijo en Perú "ella, ella es una amiga de Buenos Aires que hacía mil años que no la veía, y se estaba escapando de una estadounidense que la tiene de hija y no sabe hablar nada de español... necesitaba hablar con alguien"... y así, como si mamá estuviera soplando en mi rodilla, curándome, tapando la herida con una curita... así es como siento cuando me decís "compré dos, uno para vos y otro para mí... pero el mío es para después". Y así es como, mientras mi corazón se calma y se siente reconfortado, en mi cabeza enemiga la suspicacia crece. Pero al fin y al cabo me estabas diciendo "te quiero" de alguna extraña y retorcida manera, o no?
Quiero dejar de pensar, quiero que otra vez vuelvas, que me vengas a explicar la lógica de todo esto que me anima y desanima... mi corazón como un rompecabezas que armás y desarmás.

lunes, octubre 15

Sentimiento efervescente de extrañarte en todas mis multitudes, desde la pequeña niña que me dejabas ser al lado tuyo, la adolescente de 16 años que volvío a sentir felicidad y amor al lado del freak más normal, perfecto y hermoso del mundo,  hasta María Emilia, la feliz estando enamorada de vos, su novio. Te extrañamos insoportablemente. Aunque pasen los días y las cosas cada vez mejoren, te extrañamos muchísimo, hasta la agonía del dolor al cerrar los ojos fuertes contra la almohada y caer en estados surrealistas de inconsciencia.

I'm a fucking brave lil' girl

Anoche mi mamá me dijo "sos una chiquita muy valiente" y cuando le pregunté por qué, me respondió que porque aún con la herida que tengo en el centro del corazón, que lo tiene partido en dos y a veces, no la puedo soportar, me levanto todos los días de la cama y hago cosas por mí y por mi vida, por seguir adelante. No me dejo vencer, aunque sea lo más doloroso que haya experimentado alguna vez.
(Bueno, ya sé, lo del dolor es un poco exagerado, porque nada en el mundo puede doler más o hacerme sentir más sola que haber perdido a Coco, y poder salir al patio descalza con la seguridad de que no voy a pisar su caca)

I'M FUCKING BRAVE DUDE!

-You have no balls.
-I can grow balls.
WHIP IT


jueves, enero 12

El tren

A veces llega uno, o varios puntos en la vida que uno cree o siente que se le pasó el tren. No existe tal cosa como un tren que se pase, pero sí hay etapas o momentos que se pasan y es imposible volver a vivirlos, cambiarlos. Todo consiste en aprovecharlos, disfrutarlos y aceptarlos tal como fueron una vez que quedaron atrás. Pero y con eso qué? A veces la angustia por esos momentos que pasaron y las cosas que no pudimos vivir es enorme e inevitable.
Si digo que de mi vida no cambiaría nada estaría mintiendo. Aunque sé que todo lo que hice, dejé de hacer, lo que dije y lo que calle... todas esas cosas hacen de mí la persona que soy hoy. Me sitúan en el lugar en el que estoy... pero si me preguntan, desde el lugar en el que estoy, en vez de seguir adelante, preferiría mil veces volver hacia atrás. Volver a tener 13 años y vivir desde ahí mi vida hacia adelante, hasta tener 21, y volver a los 13 y repetirlo... una, y otra, y otra vez. No tengo interés en volverme vieja y saber que a veces, muchas, no voy a poder con mi cabeza. Saber que lo que sigue va a tener altibajos relacionados con cosas que me importan poco y nada, pero que de esas cosas va a depender mi vida. Quiero volver a ser esa persona que era, que se dejaba ser, antes de calcular un movimiento lo sentía y lo actuaba impulsivamente, sin pensar en las consecuencias.
No sé si mi tren se pasó o no, pero sé que me gustaría seguir siendo todo lo que fui, y por haber sido todo eso hoy soy esta persona que no sabe cómo ser.

sábado, diciembre 31

EL LOCO QUE DICE BUEN DÍA, POLDY BIRD

Recomiendo leer escuchando este tema de fondo


EL LOCO QUE DICE BUEN DÍA

Íbamos de la mano, por la calle soleada, y en el mismo vientito en que venía el olor de las flores del florista de la esquina, vino la voz del hombre: “buenos días… buenos días… pero que linda mañana… señora, ¿por qué tiene esa cara tan triste? ¿no ve que hoy es primavera?… No me diga atrevido, señora… Me gusta la gente… yo quiero a la gente… y si no hablo con la gente… me siento muy solo… ¿O usted no se siente sola, señorita apurada?… Buen día, señor, tome una margarita para la solapa del saco… Vaya una manera de decir que no! Es primavera y hay que llevar una flor en la solapa. Si no ¿para qué sirve que sea primavera?”.

Y así, con su voz alegre, se fue acercando hasta nosotras dos, mamá y nena, con una media caída y la otra no.
Yo ya lo conocía. Lo había visto muchas veces hablando solo, con los ojos azules y límpidos fijos en una distancia color amanecer. Lo había visto derramando su “buen día, señora; buen día, señor; buen día, señorita”, como si fuera una regadera de palabras humedeciendo el tiempo.
Y había visto también el enojo, la sonrisa burlona o la simple indiferencia de la gente que pasaba a su lado. Algunos insultándolo, otros haciéndole burla, los más sin mirarlo siquiera, como si no existiera.
Verónica se detuvo frente al hombre:
-Buenos días, señora…
-¿Es tu amigo, mamá?
No supe qué contestar. Me tomó de sorpresa la pregunta. ¿Era mi amigo? ¿No era mi amigo? No lo sabía…
-Sí, nena linda – balbuceó él mientras quitaba una flor de los ramos del florista y se la alcanzaba con una mano huesuda y pálida-. Tu mamá es mi amiga… Toda la gente es amiga mía…
Los viejos, los jóvenes, los chicos…, los perros, los gatos, los canarios… Porque yo fuí quien entró a la pajarería y le abrió las puertas a las jaulas de los pajaritos… Hubieras visto cómo se puso el cielo ese día, de todos colores, igual a un jardín! ¿Cómo te llamas?
-Verónica…, y quiero ser tu amiga. En la plaza yo me hago amiga de todos los chicos… En cambio, las personas grandes son diferentes. ¿No mamá?
-A veces…
A veces… o casi siempre, por desgracia. La gente lo llama “el loco que dice buen día”. Pero es el único ser que vi con una flor en el ojal en primavera. Y que en vez de llevar un pañuelo en el bolsillo del saco, lleva una paloma blanca que picotea el aire leve. Y en vez de tener los ojos empañados de envidia, de tristezas, de rencor…, los tiene abiertos y hondos, se puede ver en ellos lo que siente, como se ven los peces a través del agua de los riachos del sur.
Las personas grandes para ser amigas tienen que responder un complicado cuestionario, lleno de signos y de números. No pueden decirle “buen día” a la gente que se cruza con ellas por la calle porque la gente se sorprendería… y las llamaría locas, como al hombre con los ojos de niño que te dió esa caléndula y le va cantando al sol y a la ternura, estremecido por la alegría de trompo y calesita que da vueltas en el mundo de los niños. Cuando el hombre se alejó, vos me preguntaste:
-¿Por qué le dicen loco, mamá?
-Porque… porque no lo comprenden.
-A mí me parece más loco aquel señor que va con sombrero y traje negro en un día tan lindo.
-A mí también, Verónica.
Tenés razón. Claro que tenés razón.
¿Cómo va a ser un loco un hombre que regala flores y saluda por las calles? ¿Cómo va a ser loco un hombre que ama a los viejos, a los jóvenes, a los niños, a los perros, a los gatos, suelta los pájaros de las jaulas y sonríe porque el sol es redondo y amarillo?
Locos… somos los otros: los que miramos con angustia los relojes, los que no estrechamos las manos de quienes no nos muestran su documento de identidad y no tienen bien lustrados los zapatos, los que ponemos un vidrio de distancia entre nosotros y los demás… con la excusa de protegernos. Bah, por temor a darnos, a amar, a que nos llamen locos.

Es un lindo cuento y nos hace darnos cuenta que caminar en automático es de locos, es de locos no dejarnos mimar con un simple "buen día". Ayer iba por la calle escuchando música, y me acordé de algo, algo que me hizo sonreír fuerte, y en el intento de inhibir mi sonrisa para no parecer loca en la calle, alguien me vio. Me vio y sonrío conmigo, fue un momento, un instante, de esos que te hacen cosquillas en el corazón. Esos que te alientan a seguir pensando que no todos están tan locos.

jueves, diciembre 29

Presagio de buena suerte


Mi mamá una vez me dijo que la lluvia trae buena suerte. Hace ya tiempo que deje de ver al a suerte como algo del azar, la vida me demostró que nada está librado al azar... así que prefiero llamarle, mejor que buena suerte, buena fortuna.
Ese día entendí muchas cosas de la lluvia, y entendí por qué la había empezado a amar. Desde el verano pasado, y probablemente un poco antes, cada vez que llueve la secuencia para mí es así: primero y principal, inflar mis pulmones con el olor de la lluvia impregnando en la tierra o en el asfalto, después, sonrío, y mi corazón me trae a la memoria centenas de recuerdos, buenos recuerdos, de los días de lluvia. Y al final, empiezo a acordarme de cada una de las personas con las que viví las cosas de las que me acuerdo. 
Y ahí empieza la llovizna de recuerdos, una noche encerrados en un auto, y la canción que escribió esa misma noche. Y cada vez se hace más fuerte, y esa noche de campamento las dos solas, con frío, un poco de miedo, y las risas del final. Y ya es una lluvia torrencial, y esas caminatas bajo la lluvia sola en Córdoba y en Buenos Aires, y el brasilero del hostel ofreciéndome Cashaça, y la lluvia se tranquiliza pero el corazón se me ensancha, y tu sonrisa haciéndome compañía en el bondi, antes de que profieras ninguna palabra. Y la lluvia para, y semanas después vuelve a empezar, y mi mamá dice "la lluvia trae buena suerte" y yo dentro mío pienso que sí, y pienso que amo la lluvia, y abro la boca y saco la lengua, a ver si me cae una gota, o estiro el brazo y abro la mano, para sentir la pureza de la lluvia en mi piel.

domingo, octubre 30

Estoy harta, cansada, decepcionada, frustrada. Me siento mal. Probablemente sea yo, de hecho sé que soy yo el problema, pero es algo más fuerte de lo que puedo controlar.
Estoy sola, como siempre lo estuve, pero ahora más sola que nunca. No tengo con quién hablar o a quién expresarle esto esperando que le importe. En el último tiempo me di cuenta que a nadie le importa lo que le pasa al otro con la misma magnitud que a mí, llegué a hartarme de que la gente sea tan indiferente que opté por no interesarme más por nada que no fuera recíproco. Y acá estoy, prácticamente sola, y sé perfectamente cuál es el problema.
No sé por qué, solo sé que siento. Todo lo que pasa a mi alrededor me hace sentir, esa es mi forma de reaccionar. No puedo serle indiferente a muchas de las cosas que pasan, me tocan, me llegan. Y me da mucha pena que a la gente que tengo alrededor no le importen ciertas cosas, no sienten ni piensan al respecto. Y no me refiero a cuestiones políticas, nada que ver, sino a simples cosas de la vida cotidiana. A las palabras de otro, a lo que le pasa al otro, pequeñas demandas que hacen una mejor convivencia.
Lo que me pesa hoy es en realidad, que me siento sola, necesito un amor que no encuentro. No lo encuentro porque cuando intento abrirme a encontrar a alguien con quien compartir momentos, primero me dejo ser. Soy yo, el ser que siente profunda e intensamente cada cosa que le pasa, el ser que se permite sentir todas esas cosas. Ser al que a la primera de cambio censuran, ignoran, omiten de sus vidas estas nuevas personas que intentaba conocer. Ser que no conoce el punto medio para sentir. Ser que después de tanta censura, tanto fracaso opta por interpetar un rol, alguien equilibrado que no es. No es y no se siente cómodo siéndolo.  Y de todos modos, no sirve de nada. Si al fin y al cabo, tampoco consigue lo que busca.
Entocnes, ya no sé cuál es la respuesta para todo esto. Ya no sé cómo debería sentirme o cómo debería actuar, si siempre que lo intento lo hago mal. Y ya me harté, estoy sincera y dolorosamente cansada de que la gente tenga tanto miedo a dejarse sentir.

miércoles, febrero 23

Y qué sólo me digan que sí existe.

Lo que quiero, y no es de vos,
lo que quiero es amor
como ese que escucho en las canciones
y el que en las películas se ve.

Amor que te desnuda el alma
y te hace sentir cada centímetro de piel.
Amor en un espejo,
y en la luz y la sombra reflejarme al revés.

Amor loco, del que sí existe
que con una sola mirada se transmite.
Sólo quiero eso y nada más,
amor del de verdad.

Sé que sí exíste y
sólo quiero que me digas que sí,
aunque me tenga que mudar a París.
Yo sé que en mi alma alguna vez lo sentí.

Lo quiero y lo quiero todo para él y para mí.
El nosotros que algún día seremos,
porque nos amaremos.
Amor, amor, amor y nada más que amor.

miércoles, diciembre 1

La historia de la historia.

Otra vez, como siempre, todo se relaciona con todo. Estoy estudiando historia, la materia que tal vez sea la que más me gustó en lo que va de mi carrera. El fundamento de la presencia de esta materia en el programa de estudios es que los objetos del Diseño Industrial nos remiten a tiempos y lugares determinados, y nos dan cuenta de los carácteres psicosociales de las culturas en las que tienen origen y son utilizados.

Mi vida, mi historia tiene un determinado tiempo y un determinado lugar. Mi historia tiene dentro de sí muchas miles de historias que tienen dentro de sí otros miles de historias.
Historias que fueron y sucedieron por la causalidad de estar en un determinado lugar en un determinado momento, y que eso se diera para que pase lo que pasó.

Últimamente, en mi búsqueda de la felicidad y en mi quehacer por mantenerla cerca comencé a escribir una historia. Y no comencé sola, era una pequeña historia de a dos, que seria o no, comprometida o no, larga o no, era, al fin y al cabo, una historia.

Claro está, que esta historia fue posible en mi vida por situarme en un lugar indicado en un momento indicado, al igual que esa persona se situó en el mismo lugar, en el mismo momento.

Como todo transcurre en una temporalidad, el tiempo fue pasando y pasando, no fue tanto tiempo y sí pasó rápido... hasta las últimas dos semanas... en las que el tiempo empezó a correr muy lento.

Mi cabeza intentaba buscar explicaciones, y hasta echaba la culpa a desbalances emocionales y hormonales que podrían hacerme sentir de una manera extraña, y sobre todo, fea, MUY FEA. Fea me sentía y yo, y fea era la manera en que me sentía fea.


Tuvieron que pasar dos semanas. Dos semanas fueron el momento determinado para que, a partir de un medio determinado me anime a preguntar QUÉ CARAJO ES LO QUE ESTÁ PASANDO!
Y cabe aclarar, que lo que sucedió el día anterior a este día fue el desencadenante, por eso todo concuerda con la visión histórica. 

Si el día anterior no hubiese yo juntádome con mis amigas a relajarme y cenarme con la noticia que explicaba, en parte, qué carajo era lo que estaba pasando, no me hubiera animado a preguntarlo a quien debía preguntárselo.

Preguntado y respondido. La historia termina en dos personas que se mantienen separadas, nada más y nada menos, que por el muy conocido enemigo MIEDO a que todo se ponga peor cuando esas dos personas se vean obligadas a separarse porque, aunque vivan en el mismo tiempo, no van a existir más en el mismo lugar.

UNA MIERDA LA HISTORIA. 

domingo, octubre 17

E M I L Y

Quise convencerme de que ya no te extrañaba
inventé una realidad en la que no estabas.
Dije que ya no quería verte,
hasta me llegué a creer que no  me hacías falta.

Pero llegó un día en el que me di cuenta.
Llegó un día en el que te necesitaba.
Esa amiga de compartir sonrisas
y las historias de vida.

Dije muchas cosas.
Y espero que no las escuches.
Dije cosas por decir.
No podía concebir que yo no te importara.

¿Cómo no iba a importarte si sé que me adorás?
Qué tonta, tonta, tonta fui.
Y la perdida era yo, perdiéndote a vos.
Hasta que un día no lo aguanté más.

Y no veo las horas de volverte a mirar,
abrazarte, y reirme con vos, como antes.
Aunque seamos personas distintas,
siempre vamos a ser las mismas.

martes, octubre 12

No soy vos

Sé cuánto soy
y cuánto creés.
Sé cuánto te quiero
y que nada te debo.

Sé que no te lo merecés,
y que no sabés
que yo sí lo sé.
alguna vez, también me idealizaste.

Pero no voy a salir a correr
y esperarte en tu vereda amarilla
porque hoy aprendí...
hoy aprendí a crecer.

Y ya sé. Ya lo sé.
Retrotraerse a los deseos del pasado
no alimenta el alma.
Que la vida se siente hoy, y no ayer.

Y tengo que dejar atrás
esa locura de quererte acá.
Porque sé cuánto soy
y sé que no sos vos.

Vos no sos
contenedor suficiente
para todo lo que soy,
hoy no sos, no soy vos.

domingo, septiembre 26

Libertad

Paradojas. Armas de doble filo. Mientras más tengo más libre me siento y a la vez más presa de un sistema, más dependiente de algo soy. Y a la vez me resulta inimaginable el total despojo. Supe lo que quise hacer y no me dieron la libertad de hacerlo, porque no dependía de mí. Ahora hago lo que creo que me va a hacer libre, pero en mi cabeza imagino mundos llenos de cosas totalmente ajenas a eso. Me faltan muchas respuestas a preguntas que se me formulan de a poco. Me falta mucho de todo, y me sobran aún más cosas. Quiero escribir lo que pasa en mi cabeza y a la vez no puedo sacarlo de ahí, hasta mi pensamiento carece de libertad, preso de sí mismo, o del lenguaje, que no me permite expersarlo, no me permite siquiera entenderlo.
Lo que nos puede dar la libertad máxima es también lo mismo que puede mantenernos a su merced de por vida.

[Texto al que tal vez no le encuentre fin, tenía que expresar lo que estoy pensando y sintiendo en este momento, y es sólo eso, sin tintes]

sábado, septiembre 18

Dominó

Cómo són los códigos implícitos que existen entre las personas, ¿no? No te metas con el ex de tu amiga, ni de tu hermana, ni mires al novio de fulana, con los amigos de tus amigos no, y menos con los de tu ex, no te metas con los amigos de tu hermano, ni con la hermana de tu amigo, si estás con alguien no estés con nadie mas, no beses en la primera cita, no cojas en la primera cita, si te lo comés de una no te va a llamar, si te lo cogés sí, para volver a coger.
Códigos que una vez rotos hacen efecto dominó. No se rompe un eslabón, porque no es una cadena... El eslabón se rompe, se saca y a la cadena la volvés a arreglar, sí, siempre va a faltar el eslabón que sacaste, pero te olvidás. El dominó es diferente, el dominó empieza una cadena, una vez que se rompió el código, se cayó la primera pieza. La primera empuja a la siguiente, y la siguiente a la siguiente, y así sucesivamente. Es totalmente destructivo, los códigos son destructivos. Muchas veces, es difícil volver a armar el dominó. Casi nunca se puede volverlo a armar. No es que no se pueda en realidad, poder, se puede, pero demanda tiempo, esfuerzo y voluntad.
Lo sé por experiencia propia, y también sé, que una vez que invertiste tiempo, y esfuerzo, y voluntad, lo valorás mucho más. Mirás el dominó y lo cuidás como nunca, y cuando lo ves no ves un dominó común y corriente, tiene una historia, y no es el mismo de antes, el que se destruyó, es uno nuevo, que casi que habla por sí solo.
De todos modos, hay dominós que están hechos para ser destruídos y nunca más reconstruídos. Dominós efímeros, que sólo sirven mientras duran, pero cuando se empiezan a caer, aprendés, y lo que aprendés dura para siempre.

martes, agosto 31

Estar bien

Odio haberme vuelto, o siempre haber sido un ser tan sentimentaloide al que le ocupan demasiado porcentaje del poco porcentaje usado para pensar, los problemas afectivos.
El problema es que... cada vez que dejan de preocuparme, ya sea porque los estoy resolviendo o porque me siento bien sin la necesidad de hacerlo... TA TAN TA TANNNNNNNNNNN... hacen su mágica e intermitente aparición esas personas que siempre tienen una buena excusa para mantenerme atada. Yo ya no los necesito, y mientras menos los vea, mejor... pero... siempre encuentran algo de mí que les parece irresistible, respetable, necesitan de mi atención sobre su espalda para sentirse cómodos y seguros de sí mismos... no son los mismos si saben que yo no estoy mirando. Siempre pasa, y siempre es igual. Espero que esta vez no signifiquen mayor distracción. Espero que esta vez se independicen de mí, yo ya no dependo de ellos.

jueves, agosto 26

Hoy

Hoy, mientras escucho una canción, pienso que lo que dije ayer, era verdad, pero hoy todo cambió.
Hoy puedo decir "ÉL, lo conocí hace cinco años en el cole" y sé que esos cinco años valen, cinco años sin idas y vueltas. Cinco años de recuerdos, juntos y separados, pero cinco años reales, no momentos dentro de cinco años. CINCO AÑOS.

Valieron la pena, y ayer te lo dije, y HOY lo repito: cinco años para que esto EMPIECE, nada termina acá.

miércoles, julio 21

Ayer

Me pasé mucho tiempo creyendo que el tiempo significaba algo, que mientras las cosas se añejan, son como los vinos, se ponen mejores. Me pasé mucho tiempo creyendo una mentira, los años pasan y las cosas se desgastan, si uno no las alimenta de cosas positivas y las cosas lo alimentan a uno de lo mismo, el paso del tiempo es lo peor que puede pasar.
Y me encanta remarcar "hace X años que conzco a Y persona"... como si eso significara que la conozco demasiado, y cuando me pongo a pensar me doy cuenta que eso, no significa nada, bah, si esas personas están todavía acá, significa que tenemos algo que nos mantiene constantes. Puede ser el mismo pasado, aunque hayamos perdido las cosas en común, o pueden ser cosas en común que mantenemos desde el pasado... Y en realidad eso es importante, la razón! no la cantidad de tiempo!

LA MALDITA RAZÓN que hace que después de cuatro años me sigas enfermando pero me sea imprescindible hablar con vos de vez en cuando... LA RAZÓN, no los cuatro años.